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Un DJ nazi hace girar discos en una exhibición de radio en Berlín, 1932

El stand fue diseñado como propaganda de la industria de placa de gramófono nazi.

El stand fue diseñado como propaganda de la industria de placa de gramófono nazi.

El stand nazi en una exposición de radio que comenzó en Berlín el 19 de agosto de 1932. El stand fue diseñado como propaganda de la industria de la placa de gramófono nazi que produjo solo registros del movimiento socialista nacional.

La propaganda fue una herramienta esencial del movimiento nazi. Comprendieron el poder de las tecnologías emergentes, como las películas, la radio y la televisión, para difundir su mensaje en hogares y lugares de trabajo. El gramófono fue una pieza clave de esta propaganda. Con ello, los nazis pudieron pronunciar discursos clave en las calles de Alemania utilizando altavoces montados en camiones. También se utilizaron en hogares y reuniones locales para avanzar en la agenda. Más tarde, cuando los nazis llegaron al poder, el Ministerio de Propaganda de Goebbels alentó la producción de dispositivos de escucha para el hogar a precios asequibles.

Adolf Hitler dedicó tres capítulos de su libro Mein Kampf de 1925/26 al estudio y práctica de la propaganda. Evaluando a su audiencia, Hitler escribe en el capítulo VI:

Mein Kampf contiene el plano de los esfuerzos posteriores de propaganda nazi. Una propaganda debe dirigirse siempre a las amplias masas populares. (…) Toda propaganda debe presentarse en una forma popular y debe fijar su nivel intelectual para no estar por encima de los jefes de los menos intelectuales de aquellos a quienes se dirige. (…) El arte de la propaganda consiste precisamente en poder despertar la imaginación del público a través de un llamamiento a sus sentimientos, en encontrar la forma psicológica adecuada que atraiga la atención y atraiga los corazones de las masas nacionales.

Las grandes masas de la gente no están formadas por diplomáticos o profesores de jurisprudencia pública ni simplemente por personas capaces de emitir juicios razonados en casos determinados, sino por una multitud de niños humanos que vacilan constantemente entre una idea y otra. (…) La gran mayoría de una nación es tan femenina en su carácter y visión que su pensamiento y conducta están regidos por el sentimiento en lugar de por el razonamiento sobrio. Este sentimiento, sin embargo, no es complejo, sino simple y consistente. No está muy diferenciado, pero tiene solo las nociones negativas y positivas de amor y odio, lo correcto y lo incorrecto, la verdad y la falsedad.